Hoy tocaba religión a primera hora. Han hecho un par de actividades y después han tenido que leer un texto sobre cómo el ángel Gabriel anunció a María que sería la madre de Jesús y hacer un dibujo sobre eso. Al igual que todos los días, la profesora ha explicado lo que tenían que hacer y se ha sentado en su mesa. Yo he estado un rato paseándome por la clse para ayudarlos en lo que necesitaran y luego, he leído el texto con Jesús porque decía que él no sabía (aunque fuera mentira). Más tarde, me he sentado con la maestra y hemos estado hablando sobre el prácticum, sobre los alumnos, etc. Ha estado diciéndome quiénes le "caían mal" y me ha dicho textualmente que Cristina era una arpía pero en pequeñito. E cierto que es un poco pija y bastante sabionda pero de ahí a ser una arpía...
Cuando Ana ha vuelta con el grupo que se habían ido a la alternativa de religión, me ha enseñado los dibujos que habían hecho. Y para que todos los alumnos se sentaran y se callaran, les ha dicho que iban a jugar al juego del silencio, es decir, el primero que hable o haga un ruido pierde. Cuando todos estaban más tranquilos, los ha ido tocando sin hablar para que cogieran la bolsa de Educación Física y se pusieran en la fila.
Hoy han hecho E.F en el gimnasio. Trini ha cogido res colchonetas y les ha explicado que durante esa clase, iban a practicar los giros. Ha enumerado los tres giros posibles y los han practicado con diferentes ejercicios. Para empezar, les ha explicado cómo debían hacer la voltereta hacia delante: tienen que subir a la colchoneta, separar las piernas, poner las manos cerca de los pies, meter la cabeza entre las piernas y dar la vuelta sin que la cabeza tocara la colchoneta para que no se hicieran daño en el cuello. Después, han vuelto a repetir la voltereta pero levantando las manos antes de colocarse para trabajar la agilidad y luego la han repetido de nuevo pero sin tocar la colchoneta con las manos para levantarse. De esta manera, aprovechan la fuerza del giro para ponerse de pie, sin necesidad de apoyar los brazos.
Más tarde, los ha ido llamando por parejas para que hicieran la croqueta y después, ha explicado como se hacía la voltereta lateral y le ha pedido a Crsitina (que va a gimnasia rítmica) que hiciera una demostración. El resto, como no sabían hacerla, solo tenían que intentarlo si querían. Pero a Adrián, por ejemplo le daba miedo hacerla y no lo han obligado. Y había otros a los que no les salía o les salía mal y los demás han empezado a reírse. Entonces la seño se ha enfadado y ha empezado a decirles que si se reían luego no iban a querer a hacer la actividad porque se sentían mal y para hacerlos reflexionar, les ha dicho: "vosotros imaginad que hay algo que no sepáis hacer, ¿a que no os gustaría que los demás os hicieran sentir mal?" De repente, todos se han callado.
Cuando se acaba la clase, se van a peinarse y luego se ponen en fila para subir a clase. Pues mientras estaban en la fila, Jesús ha empezado a meterse con José Antonio y éste, obviamente, ha venido a chivarse. Así que yo he seguido el ejemplo de Ana y le he dicho a Jesús que si a él le gustaría que se metieran con él. Entonces le ha pedido perdón. Una crisis más resuelta por la seño Rocío.
Después del recreo, Ana les ha repartido una ficha para que practicaran la letra "n". Había cuatro actividades: una discriminación del fonema, otra de completar las palabras con sílabas, otra de asociar las imágenes con las palabras y la última de copiar las palabras y asociarlas con su dibujo. Hay algunos que han terminado pronto, entonces han podido jugar o dibujar, pero otros, ni siquiera han acabado y se la han tenido que llevar a su casa. Yo he estado casi todo el rato, ayudando a José Antonio que además de no enterarse de nada, no sabe leer bien. Yo creo que ni siquiera se fija en las letras, nada más que va diciendo algunas al azar a ver si acierta. Y Claudia igual, con tal de no esforzarse, esta todo el rato preguntándome qué pone en la hoja.
Esta tarde tenían música. Para llevárselos al aula de música, ha dicho sus nombres cantando y se iban poniendo en la fila. Una vez allí, el profesor quería que yo diera la clase pero le he dicho que no, que yo no sé música como para dar una clase. De todas maneras, lo único que han hecho ha sido tocar el carrillón, la batería y el piano. Al principio, ha sacado los carrillones y los ha distribuido por toda la clase, ha repartido las baquetas a los que mejor se portaran y les ha dejado tocar un rato.
Luego han salido los que no habían tocado. Como Benito estaba tocando el carrillón todo el rato cuando no le tocaba y no ha escuchado a los compañeros, Cristian le ha dicho que no podía tocar la batería y entonces se ha enfadado muchísimo y ha empezado a tirar el estuche al suelo y a volcar las mesas. Como Jesús (que durante todo el día se ha portado super bien) le ha dicho que no se enfadara y ha ido a sujetarlo, ha volcado también su mesa. Pero como ya sabíamos, Cristian es un blando, y al final le ha dicho que si se sentaba podía tocar la batería. Ha empezado a decir nombres de gente que estuviera en silencio para que tocaran la batería y al final ha dicho a Benito. Luego, le he dicho que llamara a Jesús también que hoy se estaba portando muy bien y mientras él tocaba, el otro estaba dando con la mano en el platillo todo el rato diciendo: "ya ha acabado la canción" para chincharlo. Pero estoy muy orgullosa de que Jesús no haya caído en el juego y haya seguido a lo suyo.
Para acabar, ha empezado a decir rimas con nombres que no eran de la clase para que salieran a tocar el piano como: "Ahora el piano va a disfrutarlo, un niño llamado Eduardo" y como se supone que se había equivocado de nombre, todos los niños han empezado a reírse. Así varias veces, hasta que al final ha llamado a Pablo pero éste no quería tocar el piano porque es muy vergonzoso.
Como se había acabado el tiempo de clase, ha hecho lo de las rimas otra vez para que se pusieran en la fila. Por ejemplo: "Ahora se va a poner en la fila, el que lleve camiseta lila".
Al llegar a clase, Ana ha explicado que iban a jugar por equipos. Así que ha repartido una tarea a cada equipo. El de Jesús, Javier, Sergio, Adrián, Nuria y Sara tenía un papel gigante en el que cada uno podía pintar lo que quisiera. El de Alicia, Pablo y Rocío, tenían el juegos de los bloques de colores. Este consiste en hacer una torre con todos los bloques y tirar un dado. Si en el dado sale el color rojo, tendrán que quitar un bloque rojo sin que se caiga la torre. Mientras jugaban, me he dado cuenta de que Alicia es una mandona. ¡Con lo mona que parecía! y además a Rocío casi no la dejaban jugar, y como encima estaba embobada y no sabía cuando le tocaba, ni siquiera se quejaba la pobre. El grupo de Miguel Ángel, Victoria, José Antonio y Jorge tenían el juego de coser y el de Benito, Irene, Cristina, Claudia y Elena tenían puzzles. Cada 10 minutos aproximadamente iban rotando de grupo hasta que hubiesen pasado por todos los juegos.
El más problemático ha sido el de los bloques porque ha habido un momento en el que le tocaba empezar a tirar a Javier y Jesús se ha enfadado y le ha pegado un puñetazo. Obviamente, el otro quería devolvérsela pero no los he dejado y he hablado con Jesús para convencerlo de que no se enfadara. Le tocaba tirar después de Javier, era una tontería enfadarse y echar a perder lo bien que se ha portado durante todo el día.
Cuando se han puesto en la fila para bajar, Sara estaba tirste porque Nuria se había puesto al final de la fila con Alicia y no con ella. (Nuria es la mejor amiga de Sara) y ha empezado a decir que no entendía porqué eran amigas si Alicia siempre juagaba con otros niños y no con ellas. Así que he intentado hacerle entender que podían jugar con varias personas, pero como se ha dado la vuelta y se ha puesto medio a llorar, le he dado un abrazo. ¡Que niña más tierna! Al final, para cambiar de tema, le he dicho que cuando se le caiga el diente que me avise y me cuente o que le han traído.
También, cuando hemos bajado, Jesús super emocionado le ha contado a su padre que había pintado el cohete entero. Hasta se lo hemos metido en la mochila para que se lo enseñara. Ha sido super gratificante y super bonito ver lo contento que estaba después de haber soportado tantas rabietas suyas. En fin, ha sido una despedida de la semana muy emotiva :) Además, me alegra que haya sido su padre quien viniera a recogerle porque él siempre reclama la presencia del papá y hoy ha podido darle una grata sorpresa. Esperemos que esta escena se repita cada semana.
Esta tarde tenían música. Para llevárselos al aula de música, ha dicho sus nombres cantando y se iban poniendo en la fila. Una vez allí, el profesor quería que yo diera la clase pero le he dicho que no, que yo no sé música como para dar una clase. De todas maneras, lo único que han hecho ha sido tocar el carrillón, la batería y el piano. Al principio, ha sacado los carrillones y los ha distribuido por toda la clase, ha repartido las baquetas a los que mejor se portaran y les ha dejado tocar un rato.
Luego han salido los que no habían tocado. Como Benito estaba tocando el carrillón todo el rato cuando no le tocaba y no ha escuchado a los compañeros, Cristian le ha dicho que no podía tocar la batería y entonces se ha enfadado muchísimo y ha empezado a tirar el estuche al suelo y a volcar las mesas. Como Jesús (que durante todo el día se ha portado super bien) le ha dicho que no se enfadara y ha ido a sujetarlo, ha volcado también su mesa. Pero como ya sabíamos, Cristian es un blando, y al final le ha dicho que si se sentaba podía tocar la batería. Ha empezado a decir nombres de gente que estuviera en silencio para que tocaran la batería y al final ha dicho a Benito. Luego, le he dicho que llamara a Jesús también que hoy se estaba portando muy bien y mientras él tocaba, el otro estaba dando con la mano en el platillo todo el rato diciendo: "ya ha acabado la canción" para chincharlo. Pero estoy muy orgullosa de que Jesús no haya caído en el juego y haya seguido a lo suyo.
Para acabar, ha empezado a decir rimas con nombres que no eran de la clase para que salieran a tocar el piano como: "Ahora el piano va a disfrutarlo, un niño llamado Eduardo" y como se supone que se había equivocado de nombre, todos los niños han empezado a reírse. Así varias veces, hasta que al final ha llamado a Pablo pero éste no quería tocar el piano porque es muy vergonzoso.
Como se había acabado el tiempo de clase, ha hecho lo de las rimas otra vez para que se pusieran en la fila. Por ejemplo: "Ahora se va a poner en la fila, el que lleve camiseta lila".
Al llegar a clase, Ana ha explicado que iban a jugar por equipos. Así que ha repartido una tarea a cada equipo. El de Jesús, Javier, Sergio, Adrián, Nuria y Sara tenía un papel gigante en el que cada uno podía pintar lo que quisiera. El de Alicia, Pablo y Rocío, tenían el juegos de los bloques de colores. Este consiste en hacer una torre con todos los bloques y tirar un dado. Si en el dado sale el color rojo, tendrán que quitar un bloque rojo sin que se caiga la torre. Mientras jugaban, me he dado cuenta de que Alicia es una mandona. ¡Con lo mona que parecía! y además a Rocío casi no la dejaban jugar, y como encima estaba embobada y no sabía cuando le tocaba, ni siquiera se quejaba la pobre. El grupo de Miguel Ángel, Victoria, José Antonio y Jorge tenían el juego de coser y el de Benito, Irene, Cristina, Claudia y Elena tenían puzzles. Cada 10 minutos aproximadamente iban rotando de grupo hasta que hubiesen pasado por todos los juegos.
El más problemático ha sido el de los bloques porque ha habido un momento en el que le tocaba empezar a tirar a Javier y Jesús se ha enfadado y le ha pegado un puñetazo. Obviamente, el otro quería devolvérsela pero no los he dejado y he hablado con Jesús para convencerlo de que no se enfadara. Le tocaba tirar después de Javier, era una tontería enfadarse y echar a perder lo bien que se ha portado durante todo el día.
Cuando se han puesto en la fila para bajar, Sara estaba tirste porque Nuria se había puesto al final de la fila con Alicia y no con ella. (Nuria es la mejor amiga de Sara) y ha empezado a decir que no entendía porqué eran amigas si Alicia siempre juagaba con otros niños y no con ellas. Así que he intentado hacerle entender que podían jugar con varias personas, pero como se ha dado la vuelta y se ha puesto medio a llorar, le he dado un abrazo. ¡Que niña más tierna! Al final, para cambiar de tema, le he dicho que cuando se le caiga el diente que me avise y me cuente o que le han traído.
También, cuando hemos bajado, Jesús super emocionado le ha contado a su padre que había pintado el cohete entero. Hasta se lo hemos metido en la mochila para que se lo enseñara. Ha sido super gratificante y super bonito ver lo contento que estaba después de haber soportado tantas rabietas suyas. En fin, ha sido una despedida de la semana muy emotiva :) Además, me alegra que haya sido su padre quien viniera a recogerle porque él siempre reclama la presencia del papá y hoy ha podido darle una grata sorpresa. Esperemos que esta escena se repita cada semana.
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