¡Por fin es Viernes! el último día de la semana. A pesar de que me encante estar con los niños y verlos todos los días, tampoco está mal descansar de vez en cuando y es que ¡son agotadores! Son muy graciosos pero no quiero pensar cómo sería tenerlos todo el día en casa.
A primera hora tocaba religión. La verdad es que no he escuchado hablar muy bien de la profesora pero aún así quería quedarme para ver qué hacían ya que la semana pasada, el viernes fue día festivo y no puede estar en esa asignatura. Al principio, no parecía que la mujer quisiera que me quedara porque cuando le he preguntado si le importaba que me quedara a ver la clase me ha repetido varias veces que si quería podía irme a hacer la memoria o lo que quisiera ya que en su clase no le hace falta ayuda. ¡Claro que no le hace falta! Lo único que ha hecho ha sido explicar las hojas del libro que tenían que hacer al principio de la clase y se ha sentado en su mesa. Pero que ella no lo vea no significa que no haya alumnos que no necesiten ayuda. Hay muchos que no saben escribir bien y necesitan que estés a su lado o paseándote por la clase para que te puedan preguntar dudas. Lo mejor de todo, es que para no tener que levantar su trasero del asiento, lo que hace es decirle a las personas que acaben antes que ayuden a los que aún no hayan terminado. Pero como yo he considerado que el grupo de Adrián, Sergio, Jesús y Javier no se habían enterado de lo que había que hacer y necesitaban ayuda, me he acercado para que me preguntaran dudas y efectivamente no tenían ni idea de lo que tenían que hacer.
Después de Religión, han tenido E.F. que tampoco había bajado nunca a la clase práctica de esta asignatura ya que cuando hay desdoble, me quedo en clase con Ana. Pero los Viernes, bajan todos. Así que me he ido con ellos para verlo porque tenía curiosidad para averiguar si hacían lo mismo que nos habían enseñado en la universidad. Me he dado cuenta que al comienzo de la clase, no han hecho calentamiento sino que directamente, la profesora ha empezado a explicar un juego y les ha dicho que si lo hacían bien, después harían otro juego que les iba a gustar pero si se portaban mal, no harían más juegos.
El primer juego, consistía en que uno pillaba y los demás tenían que esconderse debajo de los bancos para que no les pillara pero no podían estar mucho tiempo ahí debajo porque el ogro gruñón (la profe) se iba acercando a cada uno de los bancos y los habitantes de las casitas tenían que salir corriendo. Lo que me ha llamado la atención es que cuando veía que ya llevaban un rato corriendo, la maestra les dejaba unos minutos para sentarse, respirar y recuperar fuerzas.
El otro juego era el de polis y cacos. Para hacer los grupos, la seño ha elegido a dos chicas (las jefas de los grupos) y para ver quién elegía primero, se lo jugaban a piedra, papel o tijera. Despúes, la profesora iba regulando la elección diciendo: "Ahora un chico" o "venga eliga una chica". Cuando ya estaban formados los equipos, les ha explicado las normas y le ha dado unos consejos a los polis para que una vez pillados los cacos, no se escaparan de la cárcel. Seguidamente, se ha repetido el mismo juego pero cambiando los papeles: los que eran cacos, son polis y viceversa. Al acabar el juego, Benito le ha pegado un puñetazo a José Antonio porque decía que no le dejaba en paz. Entonces, Trini le ha echado la bronca delante de toda la clase y lo ha castigado sin jugar porque luego han vuelto a repetir el mismo juego pero igualando los equipos con 8 niños en cada uno porque anteriormente, en un equipo eran 8 y en otro 9.
Luego les ha dejado tiempo para lavarse las manos, peinarse y ponerse colonia y ya hemos subido a clase para que cogieran su almuerzo y bajaran al recreo.
Al subir del recreo, Benito le ha pegado a Jesús y como le he reñido se ha puesto como un loco a pegar patadas y tirándose al suelo, entonces yo lo he tenido que agarrar hasta que se tranquilizara y luego Ana se ha quedado con él mientras yo he entrado a clase y hemos hecho la relajación. Esto es, se pone música tranquila y cuando todos están sentados tranquilos y callados, el encargado (Pablo) y el ayudante (Miguel Ángel) les hacen un masaje a sus compañeros.
Seguidamente, ha entrado Ana con Benito y ha empezado a explicar que iban a trabajar con los números. Para ello, les ha repartido una ficha en la que tenían que repasar y escribir el 9. Por detrás, había varios lápices dibujados y los niños debían de pintar los gordos. Además, antes de corregirlo, la profe les ha dicho que escribieran en un extremo de la hoja del 1-10 y en el otro extremo al revés, del 10-0.
Pero Jesús, aún no había terminado las fichas del 7 y el 8 así tenía que acabarlas y en vez de eso, se ha puesto a pintar la del 9. Como no me ha hecho caso, se ha enfadado y ha empezado a tirarse por el suelo, a subirse por los pupitres, etc. Nada nuevo. Ya me estoy acostumbrando a este tipo de situaciones.
Cuando acababan, cada uno hacía lo que quería, jugar, pintar.... y se supone que Javier me está haciendo un dibujo. ¡Que bonico! :)
Para acabar la clase, han jugado a la bomba pero sentados en el suelo y el que pagada tenía que contar dos veces del 1-10 y luego otras dos del 10-1. Para no eliminar, cuando a un niño le explotaba la bomba, tenía que hacer de reloj.
Por la tarde, he vuelto a flipar con el profe de música, es una pasada ver como embelesa a los alumnos mientras toca el piano o la guitarra. Y es que va a ser verdad eso que dicen de que los músicos están locos porque hoy, nada más llegar a clase dice: " Sentaos todos y cuando esteis tranquilos y relajados, que se levante el que puede escuchar su corazón y se dirija hacia la fila al ritmo del latido que oiga". No sé cómo lo hará pero siempre encuentra la manera para sorprendernos tanto a mi como a sus alumnos. Aunque por otro lado, lo malo que tiene es que es muy blando con los niños. No le gusta tener broncas ni reñirles, pero hay veces que es necesaria una llamada de atención. Por ejemplo, en la clase de hoy, Jesús se ha vuelto a enfadar y en vez de ignorarlo, se ha puesto a hacerle la ficha. O Benito, que le ha pegado un tortazo a Adrián y coge y le dice al final de la clase que se había portado muy bien y que no había tocada ningún instrumento sin pedirle permiso (aunque había tocado la batería)
Una vez en clase, les ha preguntado que qué tipo de sonidos escuchaban (fuera y dentro del aula) Y luego, ha explicado lo que era un sonido corto y un sonido largo. De repente, ha empezado a hablar en valenciano yo pensaba que era porque tenía que dar esa asignatura en valenciano pero decía que era porque se aburría de hablar siempre en castellano. Efectivamente, loco, en el buen sentido, claro.
Seguidamente, ha puesto varios sonidos (una aspiradora, un interfono, un teléfono, una impresora, un reloj) y ha repartido una ficha en la que tenían que numerar los sonidos que habían escuchado y escribir si eran cortos o largos. Pero como veía que los niños no se enteraban mucho de lo que tenían que hacer, he ido paseándome por la clase para resolver dudas. Luego, Adrián me ha pedido que me quedara para ayudarlo a escribir pero como se le ha roto la punta del lápiz y no había sacapuntas, le he dicho que se lo pidiera a un compañero/a que hubiese terminado. De repente, he visto como Benito le ha pegado una torta y he ido a reñirle. Al final, he conseguido que le pidiera perdón.
Se suponía que yo iba a dar la clase pero se ve que como no me vio muy convencida y como el otro día no dio tiempo a hacer la ficha, Cristian ha decidido darla él. Espero que el próximo día pueda enseñarles mi canción del sapo.
En la siguiente clase, Ana les ha puesto la peli de Aprendiz de bruja que empezaron a ver el día de Halloween. Pero al poco tiempo, los niños se han cansado de verla y me han pedido si podían hacer un dibujo. En ese momento, yo también estaba ayudando a mi tutora a pintar con témperas una carpa de circo gigante que habían hecho entre ella y Juan Antonio en la hora de música.
Cuando hemos bajado a dejar a los niños con sus padres, he visto a Rocío que había venido a recoger los deberes porque no ha venido en toda la semana. Como dice Juan Antonio, hace Primaria a distancia jajaja. Aunque por otra parte, me ha dado penica, no sé lo que le pasará pero el padre me dijo que era algo así como una alergia o una infección.
Finalmente, después de un duro día y de una larga semana (comparada con la anterior) me retiro a mi casa a ver si acabo la memoria de catalán, que el Lunes ya toca entregarla. Lo peor es que cuando acabe con esta, tendré que empezar con la memoria de prácticas. La verdad, es que no me parece bien tener que hacer tantos trabajos porque estamos más pendientes de acabarlos que de disfrutar las prácticas. Aunque también es verdad que es la única manera que tienen de evaluarnos.
Por la tarde, he vuelto a flipar con el profe de música, es una pasada ver como embelesa a los alumnos mientras toca el piano o la guitarra. Y es que va a ser verdad eso que dicen de que los músicos están locos porque hoy, nada más llegar a clase dice: " Sentaos todos y cuando esteis tranquilos y relajados, que se levante el que puede escuchar su corazón y se dirija hacia la fila al ritmo del latido que oiga". No sé cómo lo hará pero siempre encuentra la manera para sorprendernos tanto a mi como a sus alumnos. Aunque por otro lado, lo malo que tiene es que es muy blando con los niños. No le gusta tener broncas ni reñirles, pero hay veces que es necesaria una llamada de atención. Por ejemplo, en la clase de hoy, Jesús se ha vuelto a enfadar y en vez de ignorarlo, se ha puesto a hacerle la ficha. O Benito, que le ha pegado un tortazo a Adrián y coge y le dice al final de la clase que se había portado muy bien y que no había tocada ningún instrumento sin pedirle permiso (aunque había tocado la batería)
Una vez en clase, les ha preguntado que qué tipo de sonidos escuchaban (fuera y dentro del aula) Y luego, ha explicado lo que era un sonido corto y un sonido largo. De repente, ha empezado a hablar en valenciano yo pensaba que era porque tenía que dar esa asignatura en valenciano pero decía que era porque se aburría de hablar siempre en castellano. Efectivamente, loco, en el buen sentido, claro.
Seguidamente, ha puesto varios sonidos (una aspiradora, un interfono, un teléfono, una impresora, un reloj) y ha repartido una ficha en la que tenían que numerar los sonidos que habían escuchado y escribir si eran cortos o largos. Pero como veía que los niños no se enteraban mucho de lo que tenían que hacer, he ido paseándome por la clase para resolver dudas. Luego, Adrián me ha pedido que me quedara para ayudarlo a escribir pero como se le ha roto la punta del lápiz y no había sacapuntas, le he dicho que se lo pidiera a un compañero/a que hubiese terminado. De repente, he visto como Benito le ha pegado una torta y he ido a reñirle. Al final, he conseguido que le pidiera perdón.
Se suponía que yo iba a dar la clase pero se ve que como no me vio muy convencida y como el otro día no dio tiempo a hacer la ficha, Cristian ha decidido darla él. Espero que el próximo día pueda enseñarles mi canción del sapo.
En la siguiente clase, Ana les ha puesto la peli de Aprendiz de bruja que empezaron a ver el día de Halloween. Pero al poco tiempo, los niños se han cansado de verla y me han pedido si podían hacer un dibujo. En ese momento, yo también estaba ayudando a mi tutora a pintar con témperas una carpa de circo gigante que habían hecho entre ella y Juan Antonio en la hora de música.
Cuando hemos bajado a dejar a los niños con sus padres, he visto a Rocío que había venido a recoger los deberes porque no ha venido en toda la semana. Como dice Juan Antonio, hace Primaria a distancia jajaja. Aunque por otra parte, me ha dado penica, no sé lo que le pasará pero el padre me dijo que era algo así como una alergia o una infección.
Finalmente, después de un duro día y de una larga semana (comparada con la anterior) me retiro a mi casa a ver si acabo la memoria de catalán, que el Lunes ya toca entregarla. Lo peor es que cuando acabe con esta, tendré que empezar con la memoria de prácticas. La verdad, es que no me parece bien tener que hacer tantos trabajos porque estamos más pendientes de acabarlos que de disfrutar las prácticas. Aunque también es verdad que es la única manera que tienen de evaluarnos.
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