Hoy por fin ha sido el último día de la semana. Por un lado, estoy contenta pero por otro, me da mucha pena ver como se acercan las Navidades y saber que dentro de poco ya no voy a volver a ver a mis niños nunca más.
Esta mañana a primera hora tenían religión. Así que las que no quieren dar esa asignatura, se han ido con Ana a la biblioteca. Les he preguntado que qué hacían en la alternativa y lo que hacen es leer un cuento y hacer un dibujo. Mientras que en Religión lo que han hecho es leer unas palabras y rodearlas en un dibujo sobre la Navidad, repasar unos números para formar una palabra oculta, leer la historia de cómo los Reyes Magos llegaron al portal de Belén, rodar los elementos principales: Jesús, San José, María, la estrella, los Reyes, etc. y hacer un dibujo del pesebre con el niño.
Al principio, he empezado ayudando a Jesús, Javier, Adrián y Sergio a encontrar las palabras en el dibujo. Luego, me he ido paseando y resolviendo algunas dudas mientras Elena leía el periódico. Como todo el mundo había terminado y lo único que tenían que hacer era leer la historia y hacer el dibujo, me he puesto a hablar con ella y a contarle que en mi cole en Navidad hacíamos concursos de dibujo y el portal de Belén más bonito lo imprimían en la felicitación. Después de llevar un buen rato hablando con ella, se ha acercado Rocío a pedirme que la ayudara a leer. Increíble, hacía por lo menos 15 minutos que le había dicho que lo leyera y no sé que ha estado haciendo en ese tiempo pero desde luego leer no. Si no sabía leerlo me lo podría haber dicho antes en vez de estarse 15 minutos sin hacer nada. Total que la final me he puesto a leer con ella y no solo tarda tres horas en leer sino que después de todo, no se ha enterado de nada de lo que ha leído. Obviamente, entre que miraba las musarañas y leía, se ha acabado la clase. Así que al final, ha leído pero no lo ha comprendido. Conclusión, una pérdida de tiempo porque por lo menos podría haber estado dibujando.
Después, tocaba Educación Física. Como siempre, se han puesto en fila y se han quedado calladitos para darle una sorpresa a Trini. Cuando ha venido, hemos bajado al gimnasio y allí has explicado cómo coger el stick de hockey y las normas: la más importante es no levantarlo más alto que la rodilla para no hacer daño a los compañeros. Cuando ha acabado, cada uno ha cogido uno y se han ido a la pista. Yo he estado vigilándoles mientras Trini se quedaba en el gimnasio con el resto hasta que todos tuvieran stick. Luego, han hecho un circuito arrastrando las pastillas (fabricadas con un tapón) en forma de rectángulo y después, en zig-zag. Han repetido el circuito dos veces y para acabar la clase, han hecho lo mismo pero con una pelota de hockey.
A Adrián, le han quitado el palo porque lo estaba levantando todo el rato y Trini ha dicho que iba a avisar una vez y si los veía una segunda vez con el stick arriba, se lo quitaba y no jugaban más. Jesús, se ha enfadado dos veces en E.F. : la primera porque le han reñido por dejar mal la bolsita de aseo y la segunda porque no le hemos dejado hacer el circuito que le diera la gana. Pero en ambas ocasiones, como no le hemos hecho caso, ha vuelto él solo.
Después del recreo, han hecho la relajación y más tarde, Ana les ha preguntado que qué había pasado porque Jesús, Benito Javier y Sergio, se han enfadado y se han peleado. Así que les ha puesto un punto rojo. Luego, han hecho un juego en la pizarra digital para trabajar el concepto de decenas y unidades con un ábaco virtual. Al principio, lo decían entre todos y uno lo ponía en la pizarra pero luego, Ana los iba llamando individualmente para que lo hicieran ellos solos. Como a José Antonio, no le había quedado claro que las decenas son conjuntos de 10 unidades, cada vez que salía alguien, le preguntaba a él: ¿cuántas unidades hay en una decena?. Seguidamente, la profesora les ha repartido una ficha hecha por ella en la que habían actividades para que practicaran lo de las decenas de diferentes maneras: con ábacos, con barritas y fichas y con cajas de 10 unidades. Mientras la hacían, ella y yo nos íbamos paseando y ayudándoles. La verdad es que no sé si yo no sé explicar o es que ellos no se enteran pero esto está empezando a ser un poco frustrante aunque espero que algún día lo entiendan. Cuando acababan, tenían que escribir por detrás de la ficha los números del 1-20. Como aún no saben como se escriben, les he pegado una regleta con los números del 10-19 debajo de la que tienen.
José Antonio, estaba escribiendo los números al revés, es decir, del 10-1 y cuando le decía que escribiera hasta el 20, él seguía escribiendo pero estaba mal. Como no me ha hecho caso cuando le he dicho que lo borrara y empezara de nuevo, se ha tenido que quedar un rato más en el comedor para acabar y ha empezado a llorar porque decía que no quería quedarse. Entonces, Rocío que también se ha quedado porque al archivar las hojas las ha tirado todas, le ha dicho que no se preocupara que ella también estaba allí y no lloraba. Ahí sí que me ha parecido bonica :) Pero luego, se estaba haciendo pipí y no ha llegado al aseo, así que se lo ha hecho encima. Ha tenido que ir a cambiarse pero le daba miedo porque Alicia le había dicho que un hombre la perseguía. Así que Ana le ha dicho que tenía que ir sola pero que nosotras la vigilábamos desde la puerta de la clase. Cuando ha venido, se ha puesto a llorar porque decía que había pasado mucho miedo. Yo, instintivamente he ido a darle un abrazo y a decirle que no pasaba nada, que ya estaba con nosotras. Pero Ana, le ha dicho que cuando se tranquilizara, nos contara lo que le había pasado. Oye, yo no sé si ha sido por lo que le ha dicho o que, pero el caso es que ha dejado de llorar en seco. Después de que nos contara lo que le pasaba, la hemos intentado convencer de que mientras esté en el cole no le puede pasar anda porque no entra nadie que no sea de profesor.
Cuando se ha bajado al comedor, Ana me ha dicho que cree que todo lo que le pasa y las paranoias que se monta ella sola son derivadas de un trauma que tiene ella con el control de esfínteres porque es muchas casualidad que sólo tuviera miedo de que la persiguieran en el aseo, cuando ha bajado al comedor después del berrinche ya no tenía miedo de nada. Así que va a ser verdad, que como no controla, se inventa todo eso para excusar que se haya hecho pipí. Luego me he quedado hablando con Ana y Juan Antonio de sus experiencias en los institutos, CAES, etc. La verdad es que sabía que los profesores estábamos desprotegidos pero no me imaginaba que llegara hasta el extremo de pegar palizas, robar, denuncias y demás.
Por la tarde, han tenido música y Benito ha decidido cambiarse de sitio porque sí para ponerse al lado de Javier. Como Jesús no quería estar a su lado le ha preguntado al profesor si se podía sentar en otro sitio. Durante la relajación, Benito estaba molestando a Javier, así que éste se ha sentado al lado de Jesús. Entonces ha empezado el jaleo, y han empezado a cambiarse de sitio todo el rato pero Javier ya no quería estar más al lado de Benito. Éste, como se ha sentido desplazado, se ha cabreado cada vez más y encima como el resto se reían de él, aún era peor.
Yo he ido a darle un pen a Ana con un villancico y en medio del pasillo me ha interceptado Trini para que me quedara con la clase de Juan Antonio mientras que ella bajaba a por unas fichas. No ha tardado mucho, pero mientras tanto yo he aprovechado para conocerlos un poquito mejor.
Cuando he vuelto a la clase de música, Cristian estaba agarrando a Benito tratando de inmovilizarlo porque estaba descontrolado. Aún así seguía gritando como un loco. La verdad es que nunca lo había visto tan cabreado. Mientras tanto, yo he ido llamando a algunos niños para que tocaran la batería y el piano pero en seguida se ha acabado la clase. Y lo que más rabia me da es que por culpa del mañaco de Benito, los demás no han hecho nada. Para ponerse en la fila, han hecho el mismo juego de siempre pero esta vez, decían la nota musical y otro tenía que colocarse en el pentagrama. Como aún no era la hora y ya estaban en la fila, Cristian ha empezado a cantar notas y los demás tenían que repetir.
En la siguiente hora, como estaban revolucionados y Ana ya sabía lo que había pasado en música porque Cristian ha venido a clase para escribirles una nota a los padres de Benito, les ha puesto la película de Antz. Pero antes, ele encargado y el ayudante, han repartido las hojas de los deberes (una de escritura y otra de decenas y unidades) mientras Ana los llamaba para que le devolvieran los libros de lectura. Todos tenían que estar callados porque estábamos jugando al juego de la "Ciudad del Silencio" y si gritaban eran expulsados. La vedad es que después del espectáculo que ha montado en música, viendo la peli se ha tranquilizado un poco.
Yo he ido a darle un pen a Ana con un villancico y en medio del pasillo me ha interceptado Trini para que me quedara con la clase de Juan Antonio mientras que ella bajaba a por unas fichas. No ha tardado mucho, pero mientras tanto yo he aprovechado para conocerlos un poquito mejor.
Cuando he vuelto a la clase de música, Cristian estaba agarrando a Benito tratando de inmovilizarlo porque estaba descontrolado. Aún así seguía gritando como un loco. La verdad es que nunca lo había visto tan cabreado. Mientras tanto, yo he ido llamando a algunos niños para que tocaran la batería y el piano pero en seguida se ha acabado la clase. Y lo que más rabia me da es que por culpa del mañaco de Benito, los demás no han hecho nada. Para ponerse en la fila, han hecho el mismo juego de siempre pero esta vez, decían la nota musical y otro tenía que colocarse en el pentagrama. Como aún no era la hora y ya estaban en la fila, Cristian ha empezado a cantar notas y los demás tenían que repetir.
En la siguiente hora, como estaban revolucionados y Ana ya sabía lo que había pasado en música porque Cristian ha venido a clase para escribirles una nota a los padres de Benito, les ha puesto la película de Antz. Pero antes, ele encargado y el ayudante, han repartido las hojas de los deberes (una de escritura y otra de decenas y unidades) mientras Ana los llamaba para que le devolvieran los libros de lectura. Todos tenían que estar callados porque estábamos jugando al juego de la "Ciudad del Silencio" y si gritaban eran expulsados. La vedad es que después del espectáculo que ha montado en música, viendo la peli se ha tranquilizado un poco.