Después de haber dado ayer mi primera clase, hoy me he fijado más en las técnicas que utiliza mi tutora para para mantener el orden en el aula. Creo que puedo aprender muchísimas cosas de ella, sobre todo, en lo referente a la autoridad y la resolución de conflictos.
Esta mañana, nada más entrar, han hecho la asamblea y Miguel Ángel, que esta semana es el encargado, ha leído la poesía del tiempo. Durante las dos primeras horas hemos dado matemáticas porque aunque en el horario oficial pone que tienen dos asignaturas, Ana las junta en una. Como siempre que damos matemáticas, al principio, hacemos un poco de cálculo mental. Esto es, la seño lanza una suma y quién la resuelva le tiene que lanzar otra suma a algún compañero, y así sucesivamente. Además, para averiguar hasta qué número saben contar, les ha pedido que siguieran la serie de: "0,2,4,6..." Saltándose un número.
A continuación, la maestra ha puesto un dibujo de un mercadillo en la pizarra y ha empezado a hacer preguntas sobre las diferentes posiciones: arriba, abajo, cerca lejos, derecha, izquierda, delante, detrás, etc. Por ejemplo: "El que vende las naranjas, ¿está delante o detrás del puesto?" o "El que está arreglando la farola, ¿está arriba o debajo de la escalera?"
Como había confusión con la derecha y la izquierda, ha empezado a decir: "Levantad la mano derecha/izquierda" y luego, les ha dicho que se levantaran y se pusieran mirando a la pizarra mientras ella iba diciendo: "Dar un paso a la derecha/izquierda". Más tarde, se han juntado por parejas y ponían una silla en medio para que uno de ellos diera órdenes al otro del tipo: "Ponte a la derecha de la silla" o "ponte arriba".
Después, el encargado Miguel Ángel y el ayudante Sergio, han repartido los libros y han hecho las actividades. Las actividades consistían en repasar el número que estaban dando, en esta caso el 10. Hacer unas cuantas sumas, continuar las series de números y de pegatinas. Me he estado fijando en lo que hace Ana para llamar la atención del alumnado como: "1, 2, 3" para que se callen y se sienten. O para saber quien ha terminado la actividad decía: "que levante la mano quien haya terminado y se ponga el lápiz en la cabeza/se toque la boca/la nariz. De esta manera, también sabe si la están escuchando o no.
Cuando habían terminado de hacer la tarea, Adrián, Benito y Sara se han ido con la logopeda mientras los demás jugaban con la pizarra eléctrica como "Señalar los pájaros que están lejos del árbol" o "pintar cuadritos de colores y hacer sumas con estos"
En el recreo, Jesús estaba castigado por haberle pegado a Ana el día anterior. Tenía que quedarse con la directora pero ella no aparecía, así que se ha quedado con la jefa de estudios. Lo mejor es que le he preguntado que por qué lo habían castigado y me dice: "Porque ayer me enfadé y no quería repetir la hoja". ¡Vaya tío!
Después del recreo, tocaba música. Para llevárselos a clase de música, ha entrado Cristian a clase y los ha ido llamando por grupos cantando para que se fueran poniendo en la fila. Una vez en la clase de música, ha pedido voluntarios para leer la letra de una canción y mientras la cantaban, él tocaba el piano. Luego, les ha repartido una ficha en la que tenían que dibujar las notas "mi" y "sol" y por detrás, pintar un dibujo creativo con las notas musicales.
Mientras ellos trabajaban, me ha dado una hoja para que la leyera en la que había resumido un artículo sobre por qué no había que decir "muy bien". Se ha hecho un estudio con niños y los resultados han demostrado que el utilizar las recompensas conductistas, los alumnos se ven condicionados y manipulados, es decir, hacen lo que el profesor quiere para que le digan que lo ha hecho muy bien y no para aprender. Según este pensamiento, cada uno tendría que ser libre de hacer lo que quiera y como quiera, para fomentar así la creatividad.
Hablando con él, le he preguntado que si no se puede decir "muy bien"¿qué es lo que se supone que tenemos que decir? Cristian dice que su novia trabaja en el CEIP Blasco Ibáñez, una escuela más progresista. Allí en vez dar aprobación con esa frase, sonríen a los alumnos para demostrar que han hecho bien el trabajo o le preguntan si han disfrutado haciéndolo.
Yo, sinceramente no creo que decir muy bien implique manipular a los niños, sino que hay ciertas cosas que se tienen que aprender mecánicamente. Las cosas son como son, no todo puede ser creativo. Por ejemplo, la lectura y la escritura son así, si le pides que escriba una D y escribe una T, está mal, por muy creativo que sea el niño. Además, no creo que hagan las tareas por conseguir el premio sino que la hacen porque la tienen que hacer, y si luego le dices que lo ha hecho bien, se alegrará pero no estará condicionado para hacerlo otra vez.
Lo que está claro es que Cristian es demasiado blando para resolver conflictos. En la clase de hoy, Benito se ha enfadado y ha empezado a tirar las pinturas y a pelearse con Javier. Asimismo, Jesús le ha pegado a Miguel Ángel porque estaban repartiendo los cancioneros donde guardan las fichas pero como no le quedaban más para repartir, se lo ha cogido a Jesús. Entonces éste se ha enfadado y le ha pegado un puñetazo. Por supuesto, en vista de que el profe no hacía nada, le he reñido yo y lo he tenido que sujetar para que no le volviera a pegar al otro. Pero él quería salirse de la clase, así que he tenido que estar sujetándolo un rato hasta que se le pasara pero cuando lo he soltado, le ha vuelto a pegar a Miguel Ángel. Entonces Cristian, en vez de castigarlo o pasar de él y dejarlo que siguiera revolcándose por el suelo como hace siempre que se enfada, lo ha cogido y le ha dado un abrazo. Además, precisamente lo que quiere Jesús es que le hagan caso y lo que ha hecho el maestro es parar toda la clase para premiarle hablando con él. Es verdad que al final ha conseguido calmarlo pero así no creo que se solucione el problemas.
Para acabar la clase, les ha dejado tocar la batería con un ritmo que ha marcado el profe y luego podían hacer lo que quisieran pero sólo ha dado tiempo a que tocara Irene y mientras tanto, Cristian tocaba el piano. Por último, el docente decía una letra y se ponían en la fila todos aquellos cuyo nombre empezara por esa letra. Por ejemplo: si decía la "a", se tenían que poner en la fila Alicia y Adrián.
Cuando hemos llegado a la clase para que recogieran sus cosas y se fueran a clase o al comedor, Ana le ha preguntado al de música si Jesús se había portado bien y en vez de decir que se ha portado mal. dice" hombre le ha pegado a Miguel Ángel pero ha hecho todos los deberes y luego se le ha pasado el enfado..." ¡Claro que se le ha pasado! si has estado media clase hablando con él y dándole abrazos. Una cosa es portarse bien con él y otra cosa es pasarse. Así no ayuda a nadie.
Esta tarde a primera hora tocaba Educación Física, así que ha venido Trini y han hecho una ficha, como siempre. La ficha consistía en pintar 3 muñecos y las partes del cuerpo que les faltaban. Seguidamente, tenían que recortar las partes y pegarlas donde correspondía. Cuando acabaran, podían seguir pintando las fichas de la ducha o la de los deportes.
A segunda hora, tocaba valenciano así que aprovechando el dibujo del niño gigante que dibujó Ana y pintaron los niños, la profe se ha inventado un juego. Ella, les daba unos cartelitos con los nombres de las partes del cuerpo y el niño al que se lo daban tenían que señalarse esa parte durante un rato mientras que el resto hacían "fotografías" para recordar que señalaba cada uno. Luego, yo he repartido los nombres a quienes estuvieran callados y ellos tenían que salir por orden a pegarlos con velcro en el muñeco.Finalmente, todos debían darse la vuelta y mientras miraban a la pared de la clase, Ana, ha quitado varios nombres. Cuando se han vuelto a dar la vuelta, tenían que observar y averiguar qué nombres faltaban.
Como quedaba poco tiempo para que sonara el timbre, la maestra los ha ido llamando para que eligieran un libro para llevárselo a casa y leerlo con los papás. Y el que ya tenía libro, podía recoger y ponerse a la fila. Yo he bajado con Ana a dejar a los niños y luego, hemos subido a por nuestras cosas. Pero Rocío, cuando ha hablado con su padre se ha dado cuenta de que se había dejado las cartas de Monster High en clase y ha subido con nosotras. ¡Para que veas! Los deberes si se les olvidan pero si se trata de juguetes o algo que les guste no lo pasan por alto.
Como hoy tenía que ir a la EOI, me he bajado con Ana y hemos estado hablando mientras ella iba al coche. Me ha contado varias cosas sobre cada uno. Pero lo que más me ha impactado es que me ha dicho que Benito, hasta ahora, se ha estado portando bien pero que cuando se enfada pega a quien encuentre y además, les pega cuando no lo ve la profe para que no le riñan. !Agüita con el niño... con lo buenecito que parecía al principio!
Hablando con él, le he preguntado que si no se puede decir "muy bien"¿qué es lo que se supone que tenemos que decir? Cristian dice que su novia trabaja en el CEIP Blasco Ibáñez, una escuela más progresista. Allí en vez dar aprobación con esa frase, sonríen a los alumnos para demostrar que han hecho bien el trabajo o le preguntan si han disfrutado haciéndolo.
Yo, sinceramente no creo que decir muy bien implique manipular a los niños, sino que hay ciertas cosas que se tienen que aprender mecánicamente. Las cosas son como son, no todo puede ser creativo. Por ejemplo, la lectura y la escritura son así, si le pides que escriba una D y escribe una T, está mal, por muy creativo que sea el niño. Además, no creo que hagan las tareas por conseguir el premio sino que la hacen porque la tienen que hacer, y si luego le dices que lo ha hecho bien, se alegrará pero no estará condicionado para hacerlo otra vez.
Lo que está claro es que Cristian es demasiado blando para resolver conflictos. En la clase de hoy, Benito se ha enfadado y ha empezado a tirar las pinturas y a pelearse con Javier. Asimismo, Jesús le ha pegado a Miguel Ángel porque estaban repartiendo los cancioneros donde guardan las fichas pero como no le quedaban más para repartir, se lo ha cogido a Jesús. Entonces éste se ha enfadado y le ha pegado un puñetazo. Por supuesto, en vista de que el profe no hacía nada, le he reñido yo y lo he tenido que sujetar para que no le volviera a pegar al otro. Pero él quería salirse de la clase, así que he tenido que estar sujetándolo un rato hasta que se le pasara pero cuando lo he soltado, le ha vuelto a pegar a Miguel Ángel. Entonces Cristian, en vez de castigarlo o pasar de él y dejarlo que siguiera revolcándose por el suelo como hace siempre que se enfada, lo ha cogido y le ha dado un abrazo. Además, precisamente lo que quiere Jesús es que le hagan caso y lo que ha hecho el maestro es parar toda la clase para premiarle hablando con él. Es verdad que al final ha conseguido calmarlo pero así no creo que se solucione el problemas.
Para acabar la clase, les ha dejado tocar la batería con un ritmo que ha marcado el profe y luego podían hacer lo que quisieran pero sólo ha dado tiempo a que tocara Irene y mientras tanto, Cristian tocaba el piano. Por último, el docente decía una letra y se ponían en la fila todos aquellos cuyo nombre empezara por esa letra. Por ejemplo: si decía la "a", se tenían que poner en la fila Alicia y Adrián.
Cuando hemos llegado a la clase para que recogieran sus cosas y se fueran a clase o al comedor, Ana le ha preguntado al de música si Jesús se había portado bien y en vez de decir que se ha portado mal. dice" hombre le ha pegado a Miguel Ángel pero ha hecho todos los deberes y luego se le ha pasado el enfado..." ¡Claro que se le ha pasado! si has estado media clase hablando con él y dándole abrazos. Una cosa es portarse bien con él y otra cosa es pasarse. Así no ayuda a nadie.
Esta tarde a primera hora tocaba Educación Física, así que ha venido Trini y han hecho una ficha, como siempre. La ficha consistía en pintar 3 muñecos y las partes del cuerpo que les faltaban. Seguidamente, tenían que recortar las partes y pegarlas donde correspondía. Cuando acabaran, podían seguir pintando las fichas de la ducha o la de los deportes.
A segunda hora, tocaba valenciano así que aprovechando el dibujo del niño gigante que dibujó Ana y pintaron los niños, la profe se ha inventado un juego. Ella, les daba unos cartelitos con los nombres de las partes del cuerpo y el niño al que se lo daban tenían que señalarse esa parte durante un rato mientras que el resto hacían "fotografías" para recordar que señalaba cada uno. Luego, yo he repartido los nombres a quienes estuvieran callados y ellos tenían que salir por orden a pegarlos con velcro en el muñeco.Finalmente, todos debían darse la vuelta y mientras miraban a la pared de la clase, Ana, ha quitado varios nombres. Cuando se han vuelto a dar la vuelta, tenían que observar y averiguar qué nombres faltaban.
Como quedaba poco tiempo para que sonara el timbre, la maestra los ha ido llamando para que eligieran un libro para llevárselo a casa y leerlo con los papás. Y el que ya tenía libro, podía recoger y ponerse a la fila. Yo he bajado con Ana a dejar a los niños y luego, hemos subido a por nuestras cosas. Pero Rocío, cuando ha hablado con su padre se ha dado cuenta de que se había dejado las cartas de Monster High en clase y ha subido con nosotras. ¡Para que veas! Los deberes si se les olvidan pero si se trata de juguetes o algo que les guste no lo pasan por alto.
Como hoy tenía que ir a la EOI, me he bajado con Ana y hemos estado hablando mientras ella iba al coche. Me ha contado varias cosas sobre cada uno. Pero lo que más me ha impactado es que me ha dicho que Benito, hasta ahora, se ha estado portando bien pero que cuando se enfada pega a quien encuentre y además, les pega cuando no lo ve la profe para que no le riñan. !Agüita con el niño... con lo buenecito que parecía al principio!
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