Hoy, toca volver al cole después de un fin de semana tan largo. Es mi cuarto día y ya me ha tocado enfrentarme a numerosos problemas de conducta ya que por fin, tras haberme metido miedo todos los profesores, hoy he conocido a Benito y la verdad es que tengo que admitir que hay otros que se portan peor que él.
A primera hora había desdoble, de manera que un grupo se ha bajado a E.F y otros se han quedado leyendo y trabajando una ficha con la letra de la semana "N". En la primera ficha, la de lectura, los niños tenían que pintar la "N" de un color y la "n" de otro. Por detrás de ese hoja, debían escribir 6 palabras que llevaran esa letra. Por otro lado, en la ficha de escritura, lo que se trabaja es el trazo de la letra y la distinción de dicho fonema. Nada más empezar ya había un problema con Benito porque Ana lo ha cambiado de sitio para que no molestara a sus compañeros y no quería hacer las fichas si no estaba en su equipo. Como no sabía cómo actuar, he probado la misma técnica que con Jesús, hablar con él y hacerle razonar. El truco está en conseguir que haga lo que tu quieras pero que piense que haces lo que quiere él.
En la siguiente hora, los alumnos que se habían quedado en clase han bajado a E.F y los otros han subido, excepto Jesús, que se había enfadado con la profe de gimnasia por reñirle y no quería subir a clase. Después de estar un rato intentando convencerle, he conseguido que empezara a decirme palabras con la letra "n" y finalmente ha querido subir a hacer las fichas si yo le ayudaba. Hemos estado trabajando y ha surgido el problema de que Alicia como estaba enferma de la garganta no ha bajado a E.F y ha estado las dos horas en clase. Por tanto, ha acabado la tarea de las primeras y he tenido que improvisar diciéndole que escribiera más palabras, frases, que dibujara el significado, etc.
En la hora del recreo, he conocido a Lorena, una niña con discapacidad intelectual que me ha saludado y ha empezado a hablarme. La verdad es que no entendía nada de lo que me decía porque solo hablaba con palabras sueltas y cuando yo le decía de jugar o de cantar una canción, ella me respondía "no quiero". Pero me ha gustado conocerla y tratar por primera vez desde que llevo en el cole con una alumna con NEE aunque no haya sido en mi clase.
Después del recreo, ha venido Noelia, la profesora de inglés y durante la clase, hemos vuelto a repasar las palabras relacionadas con la escuela que aprendieron el otro día: school bag, ruler, rubber, pen, pencil & book. Para ello, la docente ha utilizado varios juegos. El primero consistía en adivinar qué dibujo había escondido Noelia mientras que todos tenían los ojos cerrados. Después, se ha complicado un poco más y cada vez iba quitando más dibujos. Seguidamente, ha introducido las palabras escritas y las ha puesto con su dibujo correspondiente. Por tanto, el juego consistía en adivinar que palabra o palabras no se correspondían con el dibujo. Finalmente, ha repartido los carteles con las palabras y cada niño tenía que colocar su palabra en el dibujo adecuado.
Pero durante los juegos, Adrián, estaba haciendo trampa abriendo los ojos cuando todos los tenían cerrados y chivándole a sus compañeros las respuestas. Así que, Noelia se ha enfadado y lo ha castigado un ratito de pie al final de la clase. En mi opinión, este castigo ya se queda un poco anticuado y no pega con el nuevo enfoque educativo pero tengo que reconocer que ha sido efectivo.
Además, han escuchado una historia en la que aparecían las palabras relacionadas con la escuela y han hecho unas cuantas actividades. Pero mientras todos los niños estaban haciendo una actividad en el que consistía en unir puntos y formar dibujos, Jesús, ha empezado a tirarse por el suelo, a esconderse debajo de la mesa y a pintar la silla, como hace siempre que no le hacen caso. Como ha visto que Noelia pasaba de él, se ha enfadado y se ha dirigido a la puerta para escaparse de la clase pero la profe, enseguida lo ha interceptado. La pobre no sabía qué hacer con él hasta que al final lo ha sacado de la clase para hablar con Ana y al rato han entrado y ha empezado a hacer los ejercicios. Se ve que ha reflexionado y se ha dado cuenta que si no trabajaba no le iba a dar tiempo a acabar las tareas antes de que sonara la campana (que es lo que más le fastidia a él)
Por si fueran pocos los problemas, Alicia estaba enferma y quería irse a su casa porque decía que se encontraba muy mal y Benito se ha puesto a llorar en medio de la clase porque decía que le dolía mucho la garganta y que no quería quedarse al comedor, quería que llamáramos a su mamá para irse a comer a su casa. Pero por lo visto su madre trabaja así que al salir, Ana ha ido a hablar con la monitora del comedor y han hecho un paripé diciendo que iba a llamar a su madre y que dependiendo de lo que ella dijera se quedaba o no pero en realidad, en vez de llamar, se ha ido a una reunión de claustro.
Cuando he llegado por la tarde, ya se le habían pasado todos los males y estaba empujando en la fila. En cambio, Alicia se ha tenido que ir. Al subir a la clase, hemos dado matemáticas. Para empezar a calentar, la profesora le planteaba una suma a un niño y cuando éste contestara tenía que pasarle la pregunta a otro compañero, y así sucesivamente hasta que todos habían resuelto una operación. Después, Ana había preparado unas fichas con los nombres de los alumnos para hacer la actividad de sumar bloques pero con sus propios nombres. Por ejemplo: Pablo y Cristina. Entonces tenían que sumar los bloques de Pablo y los de Cristina y escribirlo en la hoja. Una vez contestado, se comprueba contando todos los bloques juntos mientas los "propietarios" los guardan en la caja.
Más tarde, les ha repartido un dominó de sumas y han ido jugando por grupos. El problema es que a un grupo le ha dado un dominó de restas sin querer y los pobres no sabían que hacer. Yo he estado ayudando al grupo de Benito, Pablo, Cristina, Irene, Claudia y Elena. Pero me he dado cuenta de que no entendían muy bien la mecánica del juego o no querían esforzarse en sumar, simplemente, ponían fichas al azar o me pedían que les ayudara para que yo les dijera la ficha que tenían que poner. Aún así, yo he intentado que sumaran algunas cosas.
Cuando por fin se ha acabado la clase, varios niños se han dejado las chaquetas en el perchero y he ido preguntando de quién eran pero Adrián no sabía si una chaqueta era suya o no. Así que cuando ha bajado a que lo recogieran le ha preguntado a su padre y al final sí que era suya.
Además, mientras Ana se esperaba a que vinieran las mamás de los niños, yo he subido con el papá de Rocío a darle los deberes porque resulta que la niña tiene una alergia desde Septiembre y lleva faltando bastante. Después de conversar un rato con él, he comprendido porqué la niña está tan ausente y le cuesta comprender tanto las cosas. Es genético. Aún estando escrito lo que tenía que hacer en una hoja, el hombre no entendía qué ejercicios eran los que le habían mandado. Por si fuera poco y para acabar de confirmar mis sospechas me ha preguntado que cómo lo hacía para comunicarse con el colegio, que si llamaba por teléfono o por whatsapp. Definitivamente o los tiempos han cambiado mucho o el pobre hombre no se enteraba de nada. Finalmente dice, bueno yo se lo digo a mi mujer, que ella se aclara mejor con estas cosas.
Lo que he aprendido hoy es que no se puede actuar igual con cada niño, hay algunos que necesitan más atención que otros. Hay que ir conociéndolos poco a poco y probar diferentes técnicas con ellos a ver cuál funciona mejor. Por ejemplo, he comprobado que para tratar con Jesús es mejor preguntarle qué le pasa e intentar solucionar el problema que pasar de él. Asimismo, me he dado cuenta de que es muy importante conocer los padres para entender porqué los hijos son así. Por eso, espero poder estar presente mañana en la reunión con los papás de Jesús. Tal vez, ellos nos den más pistas sobre cuál es la manera más adecuada de actuar con él.
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