Como vamos atrasados con las letras, esta mañana hemos tenido que presentar una letra nueva. Pero en vez de una, han aprendido la "c" y la "qu" ya que las dos representan el fonema /K/ Para ello, les ha explicado que la letra "c" cuando se junta con la "e" y con la "i" suena diferente porque esas letras se eran unas enfadicas y se juntaban siempre con otras diferentes. Una vez entendido esto, les ha pedido que dijeran palabras con ambos grafemas. Después, han repartido las fotocopias de lectura y por detrás tenían que escribir tres palabras con cada grafema y una frase. Mientras ellos lo hacían, Ana y yo hemos estado llamándolos a leer. Me ha sorprendido que aunque Benito cometía errores, ha mejorado bastante en la lectura.
Me he dado cuenta de que cada vez me voy acostumbrando más a que vengan varios niños a la vez con dudas y ya no me agobio tanto. Poco a poco voy desarrollando habilidades de profesora. Por ejemplo, cuando he terminado de leer con el grupo que me tocaba, he ayudado a Jesús, Javier, Sergio y Adrián a la vez a escribir una frase mientras que venían algunos a que les corrigiera el libro porque también tenían que hacer dos hojas del libro para trabajar esta letra. Quien acabara todo antes del recreo, conseguía una estrellita y la verdad es que casi todos han acabado pronto menos Jesús, que decía que estaba cansado de tanto trabajar. Así que al final cuando ha visto que todos acababan se ha enfadado y se ha tirado por el suelo porque le tocaba quedarse en el recreo a terminarlo. Después de un rato hablando con él, lo he convencido para que lo hiciera y he bajado a la fila al patio mientras Ana lo ayudaba. Al subir a por mi almuerzo, ya estaba acabando, cosa que corrobora mi teoría de que le hecha más cuento cada vez que dice que no puede más... en cinco minutos ha hecho más que en dos horas. Lo único que quiere es que le presten atención y estén con él todo el rato pero llegará un momento en el que tendrá que entender que los demás también necesitan ayuda y no podemos estar exclusivamente para él.
Después del recreo, hemos hecho los masajes Benito y yo mientras Jesús repartía los libros de lengua porque tenían que acabar el tema. Básicamente, eran actividades de escribir frases, formar palabras, comprensión de textos cortos, etc. En la primera hoja tenían que completar unas frases con las palabras que había arriba, en la segunda hoja tenían que escribir la frase sustituyendo el dibujo por la palabra correspondiente, en la tercera hoja tenían que leer el cuento de Ricitos de Oro y en la última habían varias actividades de repaso: una era de formar palabras con las sílabas que te daban, otra era de contestar a unas preguntas y la última era de leer un texto y pintar un dibujo siguiendo las instrucciones. Cuando acababan todo eso, tenían que hacer una ficha de repasar los números "9" y "10" y por detrás, unir y pintar las figuras geométricas que fueran iguales. Si aún así terminaban antes de que tocara la campana, podían coger un libro de la biblioteca y leerlo.
Al principio he estado ayudando José Antonio, Benito, Elena y Victoria. Cuando han acabado he ido a ayudar a Claudia que lee bien pero confunde algunas letras y no comprende los textos. Así que había hecho algunas actividades mal por no leer bien el enunciado.
Esta tarde, ha sido agotadora. Después de volver a hacer la relajación, Ana ha seguido explicando lo de las decenas ya que la vez que yo lo expliqué no quedó muy claro. Pero por lo visto no era porque yo lo explicara mal sino que eso les cuesta más de entender. Por eso, la profesora ha repartido unas cuantas barritas rojas y fichas azules a cada grupo. A continuación, ella escribía un número en la pizarra y todos tenían que coger las barritas o fichas que compusieran ese número. Por ejemplo, si escribía el 12 tenían que coger una barra (1 decena) y dos fichas (2 unidades). Luego, lo han hecho con el ábaco pero al revés. Es decir, ponía las unidades y decenas en el ábaco y tenían que adivinar el número que era. La verdad es que me he quedado sorprendida porque casi todos lo entendían pero más tarde, cuando han empezado a hacer el libro ha salido la verdad.
Para introducir los números del 11-20, habían dibujados un grupo de 10 botes (1 decena) y 3 sueltos. Entonces tenían que completar huecos con el número de decenas y unidades. Por ejemplo: 1 decena y 3 unidades. Después, para aclarar que la decena es un conjunto de 10, había una suma en la que tenían que poner 10 + 3 = 13 y al lado, tenían que completar un cuadro con las decenas y unidades correspondientes. Esta actividad les ha costado entenderla bastante y eso que era todo el rato igual. Así que yo creo que la mayoría lo único que han hecho es seguir el patrón pero sin entender nada o copiarse del compañero. ¡Que casualidad que los que estaban al lado tenían los mismos errores! Ahora, el colmo de los colmos ha sido cuando he ido a ayudarle a Rocío y no sabía ni qué número era el 10 .... yo no sabía si me estaba tomando el pelo, si era verdad, si matarla, reírme o llorar pero de verdad que yo con esa niña no puedo. Es superior a mí y mira que yo tengo paciencia.
El resto de las actividades eran parecidas a las que habían hecho con las barritas y el ábaco solo que en papel. Bueno pues lo que antes parecía que entendían, resulta que se les había olvidado todo. Nadie sabía lo que había que hacer... yo creo que los únicos que se han enterado de todo han sido Jorge y Victoria y que el resto se copiaba o repetía lo que oía sin pensar. Yo ya no sabía qué hacer o cómo explicarlo para que lo entendieran. Es bastante frustrante cuando te explicas y te miran con carita de perro pachón en plan "voy a asentir pero no entiendo nada de lo que me dices". Hasta Javier que parecía que más o menos lo entendía el otro día porque lo había hecho su hermana, hoy no se enteraba de nada tampoco.
En fin, ha sido horrible. Pero he podido comprobar que no todo es tan bonito como parece. Los niños son muy bonicos pero esta profesión también tiene momentos en los que te darían ganas de pegarles un buen grito y te toca tragártelo y tener más paciencia que un santo, pensar y tratar de explicárselo de otra manera hasta que entiendan las cosas.
Para introducir los números del 11-20, habían dibujados un grupo de 10 botes (1 decena) y 3 sueltos. Entonces tenían que completar huecos con el número de decenas y unidades. Por ejemplo: 1 decena y 3 unidades. Después, para aclarar que la decena es un conjunto de 10, había una suma en la que tenían que poner 10 + 3 = 13 y al lado, tenían que completar un cuadro con las decenas y unidades correspondientes. Esta actividad les ha costado entenderla bastante y eso que era todo el rato igual. Así que yo creo que la mayoría lo único que han hecho es seguir el patrón pero sin entender nada o copiarse del compañero. ¡Que casualidad que los que estaban al lado tenían los mismos errores! Ahora, el colmo de los colmos ha sido cuando he ido a ayudarle a Rocío y no sabía ni qué número era el 10 .... yo no sabía si me estaba tomando el pelo, si era verdad, si matarla, reírme o llorar pero de verdad que yo con esa niña no puedo. Es superior a mí y mira que yo tengo paciencia.
El resto de las actividades eran parecidas a las que habían hecho con las barritas y el ábaco solo que en papel. Bueno pues lo que antes parecía que entendían, resulta que se les había olvidado todo. Nadie sabía lo que había que hacer... yo creo que los únicos que se han enterado de todo han sido Jorge y Victoria y que el resto se copiaba o repetía lo que oía sin pensar. Yo ya no sabía qué hacer o cómo explicarlo para que lo entendieran. Es bastante frustrante cuando te explicas y te miran con carita de perro pachón en plan "voy a asentir pero no entiendo nada de lo que me dices". Hasta Javier que parecía que más o menos lo entendía el otro día porque lo había hecho su hermana, hoy no se enteraba de nada tampoco.
En fin, ha sido horrible. Pero he podido comprobar que no todo es tan bonito como parece. Los niños son muy bonicos pero esta profesión también tiene momentos en los que te darían ganas de pegarles un buen grito y te toca tragártelo y tener más paciencia que un santo, pensar y tratar de explicárselo de otra manera hasta que entiendan las cosas.
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