viernes, 13 de diciembre de 2013

Vigésimo Quinto día (13/12/2013)

Hoy ya es Viernes y a una semana de que se acabe lo bueno, tanto los niños como los profesores están estresadísimos con las tarjetas de Navidad, las portadas de los trabajos, los dibujos y las felicitaciones.

Como todos los Viernes, a primera hora han tenido Religión. He tenido que ayudar a Elena a recortar las hojas con las piezas de un puzzle que tenían que recortar los niños y pegarlos para formar un dibujo del pesebre. Mientras lo hacían me he paseado por la clase y me he dado cuenta de que Adrián y Rocío siguen cogiendo mal las tijeras. Como me aburría, me he puesto a adornar la clase pegando los dibujos de Papá Noel en la puerta y poniendo unas pegatinas adhesivas en las ventanas.

En Educación Física han vuelto a jugar al hockey pero esta vez, Trini ha formado grupos de maneras que cada uno estuviera detrás en un cono. Luego, tenían que arrastrar la pelota hasta otro cono en el lado opuesto de la pista y volver a su sitio. Debían repetir este proceso tres veces. Seguidamente, la profesora ha formado parejas de chico y chica para que practicaran el pase. Por último, se han puesto todas las chicas en un fila con la pelota y todos los chicos en fila cerca de la portería. El ejercicio consistía en que quien tuviera la pelota la arrastrara hasta un cono situado en frente de la portería  y lanzara a puerta mientras su pareja intentaba pararla. Después, el chico cogía la pelota y la chica se ponía de portera. Ha habido un momento que me he tenido que aguantar las ganas de pegarles un grito porque a todos los porteros les decíamos que se pusieran un poco más para afuera para que fuera más difícil que les metieran un gol pero a pesar de haberlo repetido 20 veces, cada uno hacía lo que le daba la gana.

Después del recreo, Ana ha escrito en la pizarra el mensaje que tenían que escribir los niños en la tarjeta para que lo copiaran. Les hemos advertido que hicieran la letra pequeña para que les cupiera todo porque la tarjeta estaba diseñada para que cada línea de la pizarra se correspondiera con una línea de la hoja. Sergio se ha liado y le ha salido mal, así que ha tenido que coger otra hoja y empezar de nuevo. José Antonio también se ha equivocado, casi antes de terminar se ha saltado una línea y ha seguido copiando. Por tanto, he tenido que borrarle lo que había escrito mal para que pudiera escribir la frase que se había saltado y cuando le he dicho que después tenía que copiar lo de antes me dice: "Pero si ya estaba y me lo has borrado seño" Pobrecico... pero si se equivoca hay que corregirlo. Quien acabara, podía pintar los dibujos y repasar las letras con bolígrafos de purpurina. Rocío me desespera, nunca le da tiempo a acabar nada. Mientras que todos pintaban y repasaban, ella aún no había acabado de copiar, tampoco ha pintado la portada ni siquiera, no ha terminado el puzzle de Religión ni ha pintado el Papá Noel. 

Por la tarde, han tenido Música. Hemos empezado con la relajación pero como estaban muy revolucionados, han hecho otra relajación sin música. Mientras tanto tenían que pensar qué les había transmitido la música que había puesto el profesor al principio de la clase. Después, han ensayado el baile unas cuantas veces pero José Antonio y Benito estaban haciendo los tontos así que como no se podía ensayar bien Cristian ha dicho que si se sentaban y estaban tranquilitos luego jugarían a las estatuas. Para empezar con el juego tenían que bailar con la parte del cuerpo que dijera el docente sin moverse de su sitio. Por ejemplo: las cejas, el dedo gordo del pie, la lengua, la nariz, etc. Más tarde, se han levantado y han vuelto a jugar pero ya de pie. Como las clases de la tarde son de 45 minutos, se ha acabado enseguida. Así que para ponerse en la fila, Cristian ha explicado que la nota "do" era la tecla blanca que se encuentra a la izquierda de las dos teclas negras separadas del resto. Por tanto, para poder ponerse en la fila, tenían que tocar la escala musical cantándola. Bien con el piano o bien con el órgano.

Al llegar a clase, Ana le ha pedido la agenda a Benito porque en el comedor le había pegado un bocado a Miguel que hasta le había roto la camiseta y todo. Por supuesto, éste se ha negado pero al final se la ha dado. Ana me ha contado que estaba llevando otro programa de modificación de conducta individual con él, de manera que cada vez que se porte bien, le pegará una estrellita en la agenda y por cada estrella, su madre le dejará jugar 5 minutos a la consola. Pero al salir del cole, hemos podido comprobar que no cumplen este acuerdo porque ya estaba jugando. Así que nosotras ya no podemos hacer nada más.

Después de música, les hemos vuelto a entregar los papeles de esta mañana para que siguieran repasando las letras y quien acabara que pintara un dibujo. Mientras tanto, Ana iba llamando a algunos para hacer las tarjetas. Jesús, ha empezado a decir que quería hacer la felicitación que no había hecho esta mañana. Así que le he escrito la poesía en una hoja y se lo he dado para que lo copiara pero obviamente, no ha terminado. Rocío ha acabado de repasar las letras y le he dado las campanas de la portada para que las pintara y las recortara. A ver si de una vez por todas acabamos ya con eso. 

Cuando quedaban cinco minutos de clase, Ana me ha dicho que los fuera llamando por orden de lista para que dejaran los libros de lectura en la caja y ya el lunes, cogerían uno nuevo. Enseguida ha tocada el timbre y todos se han puesto a recoger. Pero Jesús se ha enfadado porque no quería ponerse la chaqueta. Por supuesto, hasta que no se la ha puesto no ha podido salir. Así que Ana se ha bajado con los otros y yo me he quedado con él a ver si le hacía entrar en razón. Al final, he conseguido que se pusiera la chaqueta pero me ha tocado bajarle la mochila. Cuando ha visto a su madre, ni siquiera quería ir con ella y ha tenido que acercarse a por él y a pro la mochila. Pero lo más fuerte de todo es que después de haberle explicado lo que había pasado va y le dice: Venga Jesús vamos al parque a ver si se te pasa el enfado. ¡No puedes hacer eso! Si encima de que se porta mal, lo premias llevándolo al parque, es normal que el crío siga teniendo ese comportamiento.

En fin, da igual que Ana se parta los cuernos ideando programas de modificación de conducta y buscando ideas para cambiar las actitudes de los niños que si al final, los padres hacen lo que quieran e lugar de colaborar con el colegio, no va a servir de nada. Es triste, pero cierto.

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