sábado, 21 de diciembre de 2013

El último día (20/12/2013)

Después de siete semanas en el cole, hoy es el último día. La verdad es que los voy a echar muchísimo de menos. ¡Si es que es imposible no quererlos con lo bonicos que son! Es cierto que dan mucho trabajo y que al final del día acabas reventada pero vale la pena con tal de ayudarlos y de que aprendan algo de ti. Vale la pena porque una vez que ha pasado todo, sólo recuerdas los buenos momentos, sus sonrisas, los abrazos que te han dado y las frases de: "Te voy a echar mucho de menos", "Voy a hablar con los de la universidad para que te quedes siempre con nosotros", "Te quiero", "Nunca te olvidaremos", "Jubílate ya y así no te tienes que ir", etc. Es una pena que sean tan pequeños porque a pesar de todo lo que dicen, dentro de un tiempo se habrán olvidado de todo. Sin embargo, para mí siempre serán mi primera clase, mi primera experiencia en el cole, mis primeros alumnos y los quiero por encima de todo. Aunque muchas veces me queje de ellos, no los cambiaría por nada del mundo. Si tuviera que volver a elegir una clase, sería la misma porque para mí son únicos. Desde el primer día, me aceptaron como una profe más y me dieron todo su cariño. 

En cuanto a mi tutora, sólo puedo decir que es una excelente maestra y que ojalá algún día coincida con ella trabajando en el mismo colegio porque trabajar con ella sería una pasada. Tiene unas ideas geniales. El problema es que en este momento no las puede llevar a cabo de la misma forma en la que ella lo desearía, pero aún así vale millones. Os lo digo yo que he estado trabajando con ella todo este tiempo y no ha hecho otra cosa más que ayudarme en todo lo que podía. Así que la echaré de menos tanto o más que a los niños. Solo espero que al año que viene pueda volver a estar con ella.

Como esta tarde vienen los Reyes Magos, los niños se han pasado toda la mañana escribiendo la carta. Yo cada día flipo más con los regalos que piden. Tu te crees que niños de seis años vayan pidiendo Wiis, tablets, etc. ¿Donde ha quedado aquello de pedirse Barbies, Nenucos y esas cosas? El que acabara con su carta, podía pintar un dibujo de un árbol de Navidad y un muñeco de nieve. Como llevaba mucho timepo pidiéndole que me hiciera una dibujo, Javier me ha regalado el suyo. ¡Como lo voy a echar de menos!

Antes del recreo, le he dado a cada uno su regalito pero después de haber estado horas y horas haciendo las tarjetitas, algunos las han tirado a la basura sin darse cuenta. Bueno, me queda el consuelo de que por lo menos, otros las han guardado y de que les han encantado mis galletas. A la seño Ana también le ha gustado mucho la tarjeta y las galletas. Incluso me ha dicho que le llevara una a Juan Antonio. También me ha dicho que contara con ella para todo lo que me hiciera falta. Que aunque ya no estemos en el cole, si necesito algo de las oposiciones o lo que sea que se lo diga. ¡Que mona que es!

Después del recreo, hemos visto la peli de "El elfo feliz". He estado casi todo el rato con Irene hasta que Javier y Nuria han empezado a levantarse para abrazarme porque también querían estar conmigo. Lo mejor que me he llevado hoy han sido todo los abrazos y los besos que me han dado. Con eso, ya tengo amor suficiente para un par de meses. 

Hoy nos quedábamos al comedor todos los de prácticas pero como yo tenía que ir a una entrevista para apuntarme al curso de monitor de tiempo libre, he tenido que salir del cole para luego volver a comer. Cuando he vuelto, me han dicho que la directora le había echado la bronca a dos alumnos de prácticas porque según ella nos hemos saltado la cadena de mando al no haberle contado a ella lo del villancico. Y encima, dice que tenemos suerte de que ella es buena que sino nos habría abierto un expediente. ¿Tu ves es normal? Es que tendría que haber llamado de verdad a la universidad y habérselo contado. Se habrían reído en su cara.

Nada más salir del comedor, nos hemos encontrado a Trini de DJ poniendo música y los niños bailando, subiéndose a los bordillos como si fueran tarimas. Me lo he pasado genial bailando con mis niñas, que nada más verme han venido a abrazarme como locas. ¿que voy a hacer yo sin ellas?

Por la tarde, venían los Reyes Magos que eran padres y madres del AMPA disfrazados. Hemos bajado todos al patio y los niños se han sentado en fila en el suelo de manera que dejaban un pasillito para que pasaran los reyes. Después de un tiempo esperando, estos han salido del edificio y han dado la vuelta al cole para entrar por la otra puerta y pasar por el pasillo. A todo esto, los niños estaban emocionadísimos de ver a los reyes y los padres venga hacerles fotos a sus queridos hijos. Me ha gustado porque era un buen ambiente, todo el mundo estaba contento y la verdad es que las madres eran majísimas. Incluso he hablado con la mamá de José Antonio y era muy mona también.

Seguidamente, los Reyes se sentaban en su trono y cada clase iba a su rey a darles las cartas y recoger los regalos. A nosotros nos ha tocado Melchor, el favorito de Elena y la pobre de lo nerviosa que estaba se le ha olvidado decirle qué quería que le trajeran. Lo más gracioso de todo es que cuando Sara ha hablado con el rey, ha reconocido la voz de su padre y ha vuelto a la fila con cara sospechosa y le digo yo: no mujer eso será que se le parece la voz... 

El caso es que he flipado con lo bien organizado que estaba todo, los niños iban pasando de uno en uno a darle la carta, hablaban un poco con el rey y les daban un regalo. A cada curso le tocaba una cosa distinta y para 1º han dado una libreta y un boli de Mickey Mouse. A todos les ha encantado. Lo han abierto y se han sentado a pintar y a escribirle una dedicatoria a Ana. Las madres han aprovechado que estábamos todos juntos y nos han dado un regalo a ella y a mi. Ha sido un detallazo. No me esperaba que me fueran a comprar tantas cosas la verdad. 

Un rato después, hemos subido a clase y me he hecho unas fotos con los niños para tenerlas de recuerdo. Pero lo que más pena me ha dado de todo es que al bajar la fila, no me he podido despedir de ellos porque me he tenido que quedar en clase con Javier que se había enfadado y he tenido que convencerlo para que bajara. Entonces cuando hemos llegado, ya se habían ido la mitad de niños. Pero bueno, por lo menos les he dado un montón de abrazos y besos a lo largo del día y espero poder ir a visitarlos pronto. Luego me he despedido de Ana y me ha dicho que cuando quiera vaya a a verlos, así que habrá que ir.

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