martes, 29 de octubre de 2013

Primer día (29/10/2013)

Ya que tenía creado este blog, voy a utilizarlo durante estos próximos meses para ir relatando mis experiencias en las aulas del CEIP Luis Cernuda de Elche durante el Practicum I. 

Hoy ha sido el primer día. La verdad es que a primera hora de la mañana estaba atacada de los nervios. Quería saber qué clase me tocaba y estaba ansiosa por conocer a mi tutor/a y a mis nuevos alumnos/as. Pero antes de todo eso, debía hablar con el director/a o jefe de estudios. 

Hemos llegado al cole a las 8.30 para presentarnos pero resulta que la puerta estaba cerrada. Así que nos hemos esperado hasta que ha aparecido una maestra y hemos entrado con ella. Hemos estado esperando, observando a la gente pasar e intentando adivinar quién era la jefa de estudios hasta que por fin, ha aparecido. Una vez en el despacho, han empezado a llegar alumnos de prácticas que al parecer, estaban igual de perdidos que nosotras. Finalmente, ha entrado por la puerta la directora y ha comenzado a asignar clases a las alumnas del prácticum II. Más tarde, nos ha permitido escoger curso a mi y a mi compañera. 

Tremenda decisión, debíamos elegir entre primero o segundo, cada clase tenía sus inconvenientes: en primero los niños están muy revolucionados y en segundo, había demasiados cambios de profesor. Así que hemos optado por sortearlo pero al final, hemos cambiado los papeles y yo me he quedado con la clase de primero.

Luego, debía elegir entre los dos tutores de primero, ya que ambos estaban dispuestos a tener alumnos en prácticas. Sin pensarlo demasiado, he escogido le primera clase que me han mostrado aunque más tarde, me he enterado de que el tutor de la otra clase era un compañero de la EOI. 
Aún así, estoy bastante contenta con mi elección. Mi nueva tutora se llama Ana. Ella ha estudiado Educación Infantil pero lleva varios años trabajando como maestra de Primer Ciclo de Primaria. 

Nada más entrar a la clase, me he presentado y muchos de los niños/as han venido a abrazarme enseguida y a acribillarme a preguntas. Resulta que una de las niñas también se llama Rocío. De repente, todos/as han empezado a decir su nombre y a hablar a la vez. Pero poco después, ha sonado la campana y han tenido que irse a Educación Física. Yo me he quedado en la clase con Ana, que tenía desdoble de Lengua. 

Yo no sabía muy bien qué hacer así que me he sentado en una silla mientras ella presentaba la letra D y ponía algunos ejercicios en la pizarra digital. La dinámica me ha parecido entretenida ya que todos los alumnos/as participaban. De hecho, ha habido un momento en el que todos se han levantado y se han puesto en fila para repasar la letra D con el dedo. Más tarde, Ana me ha pedido que me sentara al final y llamara a algunos alumnos/as para que leyeran una ficha. ¡En mi primera clase y ya ejerciendo de profesora! quien lo iba a pensar... No conocía los nombres de los niños pero aún así me las he apañado para ir llamándolos y mientras leían apuntaba en una hoja los errores que iban cometiendo. La verdad es que ha sido una experiencia muy grata.

Después de esa clase ya tocaba recreo así que se han colocado todos en fila para bajar al patio, pero antes, tenían que escribir la "contraseña" en la puerta. Con esta actividad se pretende reforzar el aprendizaje de la letra que se esté trabajando en ese momento. Hoy, concretamente, los niños debía repasar con la mano la letra D, tanto minúscula como mayúscula. Una vez escrita la "contraseña" ya podían bajar al patio. 

Durante esa media hora, mi compañera y yo no sabíamos muy bien qué hacer. Hemos estado dando vueltas por ahí y finalmente, nos hemos juntado con el resto de compañeras de prácticas. Pero antes de que quisiéramos darnos cuenta, el recreo ya se había acabado. Cada una debíamos buscar la fila de nuestra clase y subir con ellos al aula. 

No he tardado demasiado en encontrar mi fila ya que dos de los alumnos estaban peleándose, así que he tenido que intervenir. Como con niños tan pequeños no se puede dialogar, he cogido a uno de la mano y me lo he llevado para delante ¡Mi primer conflicto resuelto! 

La última clase la mañana era la de inglés. Ha venido otra profesora, Noelia, una chica de 25 años que trabaja en el cole desde hace poco. Este entusiasmo que todos tenemos al principio se notaba en su manera de dar la clase. Animaba a los alumnos/as a participar y hacía la clase amena. Pero ha tenido que salir un momento ¡y me ha dejado a mi a cargo de la clase! Por primera vez he sentido lo que se siente al dar clase aunque solo haya sido por unos minutos, todos los niños/as me escuchaban y me obedecían. La clase se ha acabado enseguida y la mayoría de los alumnos/as se han ido al comedor.

Por la tarde, he entrado a las 15.30. Tras el largo recreo del comedor, los niños/as estaban revolucionados. Pero Ana, tenía un as bajo la manga para relajarlos. Me ha parecido una estrategia bastante útil. Consistía en poner música e ir haciendo masajes en la espalda y la cabeza a todo el alumnado. Una vez relajados, hemos repartido unos cuantos bloques de construcciones a cada uno para introducir las sumas. De esta manera, la tutora preguntaba a los niños: "Adrián, ¿cuántos bloques tienes? ¿y Jesús? ¿Cuantos tendrán entre los dos?" Para comprobarlo, los niños tienen una regleta en su mesa en la que están escritos los números del 0 al 9. Es una manera de enseñarles a sumar sin que usen los dedos. Si por ejemplo queremos sumar 3 + 4, deben señalar el tres con la mano y contar cuatro espacios, ese será el resultado.

Más tarde, han realizado todos juntos algunos ejercicios en la pizarra digital y en el libro. Como un alumno, no estaba demasiado concentrado, Ana me ha pedido que le ayudara. El niño estaba distraído pero cuando ha visto que sí sabía hacer las sumas se ha puesto muy contento y se ha motivado. Como repaso, también han completado una ficha con unas cuantas sumas y una actividad en la que tenían que contar cuántos juguetes de cada tipo había en el dibujo.

Ana me ha explicado que siguen una sistema de economía de fichas, según el cual cada día que los niños/as hacen bien la fila, trabajan y no se pelean con nadie, obtienen una estrellita azul. En cambio, si se portan mal, se les pone un gomet rojo. Si a lo largo de la semana acumulan 5 o 10 estrellas, ganan una medalla y un premio, en este caso, una pegatina de Kittie o de Bob Esponja. 

Al final de la clase, se han puesto los puntos positivos y se han entregado las medallas que previamente habían coloreado los alumnos/as. Mientras recogían sus medallas, se ha acercado una niña a pedirme un autógrafo, ¿para qué quiero ser modelo o actriz de Hollywood si el primer día los niños ya me piden autógrafos? jajaja Después de escribirle una dedicatoria, me pregunta: "Seño Rocío ¿me puedes decir qué me has escrito? Es que hay algunas palabras que no sé leer". Además, Cristina y Adrián han pasado por toda la clase mostrando unos "trabajitos" que habían traído: Adrián ha hecho un dibujo en relieve y Cristina le ha escrito una carta al Ratoncito Pérez. ¡Para comérselos!

Después de tantos nervios y tanto asustarnos con que eran las peores clases, puedo decir que no ha sido para tanto. Así que si por casualidad estás leyendo esto y vas a empezar las prácticas, no te preocupes, los niños son monísimos y enseguida te aceptan y te cogen cariño. Dicho esto, ya solo me queda decir que estoy deseando que llegue mañana para seguir aprendiendo más cosas y conocer más a mis alumnos/as. 

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